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El Resguardo se creó mediante cédula real expedida por Carlos I de  España y Carlos V de Alemania, en Madrid el 10 de Marzo de 1540; los  linderos fueron redefinidos en 1627 por el Oidor Lesmes de Espinosa y  Zarabia, en 1.722 por peleas entre los nativos vuelven y redefinen los linderos.

A la llegada de los españoles a la zona del Cauca Medio, esta estaba poblada por múltiples grupos que correspondían a una variada gama de culturas. Los etnohistoriadores mencionan a partir de los cronistas la existencia de Quimbayas, Sopias, Quinchías, Ansermas, Armas, Picaras, Paucuras, Pantagoras, Guáticas, Cañamomos, Pirzas, Turzagas, Chamies, Paucuras, Posos,  Carrapas, lrras, Tabuyos, Cumbas, Umbrías.

El occidente era rico en salinas especialmente la provincia de Anserma, Quinchia y el Salado (en Riosucio), la sal constituía un producto de comercio con los Quimbayas, los pozos, Caramantas y chocoes. Pero fue en especial el interés por la minería lo que entusiasmo a los conquistadores a fundar poblados en la zona, el de mayor importancia hasta el siglo XVII fue el de Anserma (1539) desde donde se influye sobre una extensa zona minera constituida por los pueblos de Arma, Marmato, Supía, Quiebralomo (Esta última en jurisdicción del Resguardo de Cañamomo Lomaprieta), Quinchía y Guática.  Fue el descubrimiento de las minas de Marmato lo que llevo a ser esta región la zona minera más importante de la provincia de Popayán durante el siglo XVI, con abundante mano de obra Indígena que garantizaba los abastecimientos necesarios y estimulaba nuevas fundaciones como Cartago (1540), Arma (1542) y Caramanta (1548). Se dice que Anserma tuvo 30 pueblos de indios con cinco mil tributarios y que en Quiebralomo llegaron a trabajar en una mina de veta de oro en 1559 más de 600 Indígenas.

Esta situación, en un marco de expoliación conquistadora, favoreció la sobreexplotación de las comunidades nativas, especialmente a través de la mita minera, por lo que se realizaron levantamientos importantes en los años 1542, 1557, en los cuales también se utilizaron indios de grupos opuestos.

La disminución de la población nativa afectó principalmente la producción minera en toda la región, Los pequeños poblados de las minas de Quiebralomo, Supía, Pícara y Mapura se sostienen siendo el más importante el de El Real de Minas de Quiebralomo. Sin embargo las comunidades sobrevivientes continuaban su desintegración en la medida en que se acentuaba el proceso de colonización y los encomenderos abusaban libremente del trabajo Indígena.

El rápido aniquilamiento de los indios había obligado a los españoles a utilizar el sistema de "prestar servicio" en las minas por turno: cada pueblo de indios debía aportar al año uno de cada siete indios tributarios para el trabajo minero, pero al escasear la mano de obra los colonizadores aumentaban la cuota, lo que a su vez profundizaba el exterminio de la población.

Este sistema desorganizaba la vida de los poblados Indígenas ya que impedía la dedicación a las labores agrícolas y apartaba a los varones de sus familias impidiendo el aumento de la población. La fuga masiva de familias para huir de la mita, hacia regiones inhóspitas, obligó a los dueños de minas a reemplazar la mano de obra autóctona por esclavos africanos, es así como en la actualidad subsiste el pueblo negroide de Guamal, que se reconoce como Indígena del Resguardo de Cañamomo Lomaprieta, en jurisdicción del Municipio de Supía.

Fue entonces cuando se consideró la necesidad de formar los Resguardos o pueblos de indios, en un intento por racionalizar la explotación de la mano de obra concentrando los Indígenas y poder establecer tierras sobrantes para su posterior venta. Ya el interés por estos pueblos de indios radicaba en la necesidad de formar una base de sustentación agrícola para la alimentación de negros esclavos y de mineros españoles, pero el afán de tierras para colonos o para explotar minería, también condujo a nuevas presiones sobre las comunidades presentándose para fines del siglo XVIII una acelerada desintegración de las mismas que codujo a una crisis en la ganadería y la agricultura, con consecuencias negativas sobre la minería hasta llegar al abandono de la misma.

Entre 1820 y 1850 como resultado de la Independencia Española, ocurre un nuevo auge de la minería, aunque en el marco de las nuevas formas de dependencia. En efecto se produce una incentivación de la inversión del capital inglés a la minería. En 1825 la casa de Golschmidt y Cía tomó en arrendamiento minas de oro y plata abandonadas en Marmato y Vega de Supía; la Asociación Colombiana de Minas de Londres, tomó en arrendamiento seis minas de filón de oro en Quiebralomo y una de aluvión en el Llano de Supía. Estas minas fueron compradas por intermedio de Juan Bautista Boussingault y estaban situadas en un área muy extensa desde el Río Sucio hasta el Río Cauca, comprendiendo las regiones de Alto del Guamo, La Montaña, Quiebralomo, Vega de Supía y Marmato.

Además es de interés anotar que desde fines del periodo colonial se había formado en la zona una abundante población de negros libres que habían comprado su libertad. Sin embargo los ingleses utilizaban, además de los libertos, esclavos alquilados, mineros asalariados, mulatos y mestizos, así como obreros europeos.

Sin embargo había escasez de fuerza de trabajo por lo cual hubo que traer obreros de Antioquia, para el trabajo de las minas, lo que permitió el desarrollo de la fuerza de trabajo libre en la minería y el auge de los mineros independientes. Esta situación obligaba a garantizar los abastecimientos haciendo desmontes para sembrar maíz, yuca y leguminosas, además se estimuló el comercio con Antioquia para traer harina de trigo, cacao y café.

Este proceso estimuló el movimiento en la propiedad de la tierra y su utilización comercial, con el interés de aumentar la producción y con el fin de obtener alimentos baratos para la minería. Esta, a su vez, condujo a elevar los salarios estimulando las oleadas migratorias, los ingresos logrados por el esclavo en los dos días libres que tenía a la semana le permitían conseguir la suma suficiente para cancelar el rescate a los 25 o 30 años de edad, además las dificultades y costos en la obtención de suministros encarecieron el trabajo esclavo, siendo éste superior a sus rendimientos.

Hasta 1850 la relación de la colonización antioqueña con la zona minera se basa fundamentalmente en la producción de víveres desde la frontera para las necesidades de la minería; a partir de este momento el avance de la colonización antioqueña penetraba en la región rompiendo los Resguardos Indígenas constituidos en 1627 y redefinidos en 1722, por peleas entre nativos y entre nativos con los colonizadores usurpadores de sus tierras y riquezas. Este fenómeno de descomposición de los Resguardos es estimulado por las reformas económicas y sociales producidas en el país a partir de 1850 con la llamada Revolución del medio siglo.

La segunda mitad del siglo XIX se inicia con el decreto del 22 de junio de 1850 que decreta la abolición de los Resguardos y la Constitución de 1863 la ratifica. Así a partir del 8 de octubre de 1874 se produce la desintegración formal del Resguardo de Cañamomo y Lomaprieta repartido entre los distritos de Supía, Marmato y las minas más importantes de la región que produjo un crecimiento de la minería hasta 1900, dejando una parte para los Indígenas.

La presencia del colono en los Resguardos Indígenas se hace estruendosa. En 1865 los colonos habían penetrado la selva occidental del Resguardo de la Montaña provenientes de Antioquia y del norte de Caldas con las secuelas de violencia que debió generar el avance colonizador. El sistema más frecuente para adentrarse en las tierras del Resguardo era el de comprar las mejoras a los Indígenas o comprarle directamente sus parcelas, aprovechando que habían sido tituladas de acuerdo con la legislación liberal de la época. El año 1900 representa el último avance del colonizador antioqueño que hizo desdibujar más al indio, diluyendo su cultura y perdiendo sus tierras.

Los enfrentamientos entre liberales y conservadores centralistas y federalistas, librecambistas y proteccionistas, antioqueños y caucanos, clericales y anticlericales, constituyeron el fenómeno dominante en la República. Además la situación geográfica, al encontrarse el Antiguo Caldas en el límite entre los estados de Antioquia y Cauca, facilitó el que se convirtiera en uno de los campos de batalla preferidos y los Indígenas se convirtieron en el sector más afectado por los enfrentamientos ocasionados entre ambos estados para dirimir su supremacía.

Los Indígenas se vieron involucrados en las guerras civiles, sin tener una idea clara sobre los propósitos que animaban a los jefes políticos y militares. Las batallas libradas en territorios de los Resguardos golpearon sensiblemente a los nativos que los llevó a abandonar los poblados y parcelas, ante las continuas represalias y saqueos de sus cosechas, aves y semovientes.

Los nativos se constituyeron en soldados sumisos y valientes, hasta el punto que hasta un gobernador de la Montaña perdió su vida. Es el caso de Zoilo Pescador en las filas liberales en la guerra de 1876. Estos factores contribuyeron de manera notable a que la población se fuese diezmando, por la muerte en combate de muchos de ellos o porque huían a las montañas.

Durante el último cuarto del siglo XIX el proceso de descomposición de las comunidades Indígenas continúa su avance, así mediante escritura del 10 de julio de 1876 se obliga a la parcialidad de Cañamomo a reconocer la propiedad territorial de Guamal a la comunidad negra que allí habitaba desde principios del siglo XVIII, lo que explica que entre la población actual de este Resguardo existan negros descendientes de aquellos mineros, esclavos o libertos.

La colonización por campesinos antioqueños y de otras regiones que invaden el territorio del Resguardo y van despojando a los Indígenas de su tierra, se inicia entre los años 1900 y 1905; factor que determinará el alto grado de mestizaje de su población. Por esta época se establece la primera escuela en el Resguardo, ubicada en la aldea de San Lorenzo, allí se impartía educación en lengua española. La escuela se convierte en un factor determinante para la desaparición de las lenguas tradicionales en estos Resguardos.

En 1914 se crea la Inspección de policía de San Lorenzo y se inicia la intromisión de las autoridades civiles y policiales en el territorio de los Resguardos.

Los políticos de la región adelantan, hacia el año de 1940 y siguientes, campaña en pro de la disolución de los Cabildos y desaparición de los Resguardos, esta campaña finalmente logra su propósito y en el año 1942 efectivamente se disuelven los Cabildos y se desintegran orgánicamente los Resguardos de Escopetera en Pirsa y de San Lorenzo, no logrando su cometido en el Cabildo de Cañamomo Lomaprieta y La Montaña; viene con ello un mayor auge e impulso de la colonización y se genera el proceso de comercialización, compra-venta, de las tierras de los indios.

A raíz de la disolución del Cabildo y por iniciativa del Ministerio de Economía, en 1943 se establece una nueva distribución de las tierras de los Resguardos. Se obliga a los ocupantes de la tierra a sacar títulos de propiedad, expedidos por dicho Ministerio que exigía el pago de 10 pesos a cada ocupante. El indio u ocupante colono que no pagaba esta suma era desalojado y su lote se entregaba a otro que pudiera pagar.

El período transcurrido entre los años 1948 a 1962, conocido como la época de la violencia bipartidista, se caracteriza por el ingreso a los Resguardos de muchas familias campesinas que llegan huyendo de este fenómeno social en sus regiones, el Valle, el Tolima, Antioquia, etc.

En 1960 con el apogeo de los partidos tradicionales, conservador y liberal, al interior de las comunidades, se inician los trámites para conformar juntas de acción comunal según lo establecido en la ley 26 de 1958. Se inicia un proceso de  enseñar nuevos métodos de trabajo, motivar la conformación y delimitación de veredas. Esta nueva forma de organización social entró en yuxtaposición con las organizaciones tradicionales como los Cabildos, conformados de acuerdo a la ley 89 de 1890 sobre usos y costumbres.

Crearon las juntas de acción comunal Las juntas de acción comunal, la junta corregimental de usuarios campesinos y la Asociación de usuarios campesinos, reconocidas por el Estado y estas contaron con la participación de Indígenas, incluso en sus directivas.

Con la Constitución del 91 se fortalecen los procesos organizativos, los Cabildos encuentran herramientas de resistencia y lucha porque se les cumplan sus derechos, los Cabildos se fortalecen y se da un apoyo mas decidido por parte de la comunidad; el Resguardo de Cañamomo se prepara para la administración de las transferencias  que de acuerdo al articulo 257 de la constitución que mandaba a ser considerados como municipios para el efecto de transferencias, a aquellos Resguardos legalmente constituidos a la fecha; es así como en el año de 1994, luego de expedida la  ley 60 del mismo año el Resguardo recibe el primer giro de trasferencias y se establece una estructura para sus gastos de acuerdo a lo considerado en la misma ley.

En la actualidad además del trabajo familiar, el trabajo en la tierra asignada por el Cabildo, existe el trabajo colectivo en mingas, donde las familias intercambian mano de obra. El excedente de población migra a trabajar en la recolección de cosechas a otras regiones o en haciendas vecinas. Las mujeres suelen emplearse en oficios domésticos en capitales y pueblos cercanos. La falta de tierras ocasiona bajos ingresos económicos, pérdida de identidad y de autonomía, carencia de liderazgo y apatía en la participación comunitaria. Existen diversas Asociaciones, grupos de trabajo permanente, que en su mayoría reciben capacitación y apoyo económico del Cabildo.

A esta situación se suma la falta de vivienda, el alto grado de interferencia cultural, la condición urbana de gran parte de la población que vive en las cabeceras de Riosucio, las propuestas de urbanización de parte del territorio del Resguardo por mandatarios locales, el establecimiento del estadio de fútbol municipal, el matadero y del hospital en jurisdicción del Resguardo; la movilidad y el permanente contacto con grupos distintos a la comunidad a facilitado aún hoy los matrimonios y uniones "mixtos" con personas de diferentes lugares del país, aumentando el proceso de mestizaje o mulataje.

La base de la organización social del Resguardo es la familia nuclear patriarcal establecida sobre un matrimonio monogámico, la convivencia de parejas se realiza a partir de los 16 años, de manera libre y voluntaria, sin consultar a padres o a los Cabildos, por lo que no obedece ni a pactos o alianzas.

Sin embargo, hoy existen muchos factores desintegradores de estas unidades, perdiéndose la estabilidad y unidad familiar y con ello los lazos de parentesco, por lo cual es común observar madresolterismo, madres jefes de hogar producto de la separación de los cónyuges, hay casos de niñas que quedan embarazadas a los 14 años, dedicándose a cuidar a sus hijos, o familias con discapacitados o inhabilitados por invalidez, enfermedad, vejez y muerte del cónyuge quienes son acogidos por sus hijos, nietos o hermanos, o la dependencia familiar de los hijos así tengan un nuevo núcleo familiar, generando conflictos en la nueva unidad.

 
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